APRENDER A ENSEÑAR EN EL PROYECTO LAS LATAS

Por Esther Melguizo

Todavía recuerdo el primer día del Curso de Monitora de Ocio y Tiempo Libre. Lo recuerdo con timidez, una timidez que me caracteriza, y en parte eso es uno de los motivos por los que decidí apuntarme. A medida que pasaba el tiempo fui cogiendo confianza en mí misma y poco a poco me animé a participar.

En las prácticas del curso en el proyecto Las Latas, mi participación se intensificó. Me gustó planificar y posteriormente intervenir. Gracias a la planificación de actividades comunitarias, he aprendido a valorar la importancia de la planificación. Muchas veces se tiende a la improvisación, pero creo que todo resulta más fácil cuando todos los cabos están atados. Al intervenir he puesto en práctica habilidades comunicativas y sociales, sobre todo la asertividad: el saber cómo decir las cosas adecuadamente (por ejemplo, al decirle a un niño o a una niña que tiene que mejorar algo), la paciencia (al comprender que cada peque tiene unos ritmos concretos y que no se puede exigir más), y la autorregulación emocional (por ejemplo, al saber expresarse cuando estás nerviosa).

Además, he tenido contacto con un ámbito importante al que se dedica la Educación Social: el Ocio y Tiempo Libre. He aprendido cómo el ocio es un espacio oportuno para la educación, aunque a veces la sociedad piense lo contrario. Desde espacios no formales como el que ofrece el proyecto Las Latas, es incluso más fácil que se construyan aprendizajes. Además, se adquieren de una forma casi sin ser conscientes, algo que valoro de forma muy positiva. También, respecto a la Educación Social, a lo largo de mi participación en Las Latas he podido profundizar en la perspectiva de género e incluirla en la práctica profesional.

Por otro lado, he aprendido que siempre debe haber un espacio destinado a la creatividad, algo que Asociación Garaje siempre pone en práctica, de una u otra manera. Es un espacio que existe para que todas nuestras ideas locas fluyan y se ordenen: nos hace libres. También he aprendido sobre el terreno conocimientos, técnicas y recursos para llevar a cabo la práctica profesional, más allá de lo que se estudia teóricamente, y gracias también a la supervisión de las y los profesionales de Asociación Garaje.

Para terminar, en cuanto al trabajo en equipo, lo valoro como especialmente bueno y enriquecedor. Nos hemos comunicado en todo momento de manera adecuada y por ello considero que ha sido una buena forma de aplicar la parte teórica del trabajo en equipo. Así que, creo con certeza que ha habido un progreso importante en mí y sé que en futuras prácticas profesionales como monitora iré adquiriendo experiencia y soltura, así como empleando todo lo que he aprendido en el proyecto Las Latas.

LAS LATAS ORGANIZA LA SESIÓN JUVENIL DEL FESTIVAL DE CINE LAS CALIFORNIAS

Por Idaira Martín

Ésta es la historia de cómo se nos empezó a ir la olla. Como muchas personas sabéis, el Centro Social Seco organiza anualmente un festival de cine social, Las Californias, que suele durar alrededor de cuatro días y este año era su undécima edición. La diferencia con otras muestras anteriores radicó en que esta vez incluyeron una sesión para juventud, cuya organización dejaron en manos de quienes formamos parte del Curso de monitoras y monitores de ocio y tiempo libre de Servicios Sociales de Distrito Retiro, que imparten Asociación Garaje y Escuela de Tiempo Libre Magni. Lo que la gente del Centro Social de Seco no sabía es que cuando nos ponen como única pauta “haced lo que queráis” nos venimos muy arriba.

La película elegida para ser proyectada fue “Requisitos para ser una persona normal”, dirigida y protagonizada por Leticia Dolera. Hay que decir que el título nos lo puso a puntito de caramelo: ¿personas normales? Pero… ¿eso qué es?, ¿se come?, ¿es un animal mitológico? ¡Socorro! Os invitamos a que veáis la película porque os hará reflexionar sobre el concepto de normalidad en la sociedad de hoy en día.

Personalmente consideramos que no existen esa clase de seres legendarios, así que decidimos montar un cine fórum como si se tratase de una investigación médica en la cual mediríamos el índice de normal de las personas asistentes y las dividiríamos según su categoría social. Ahí entramos en juego el equipo de organización con nuestras dotes de interpretativas dignas del Teatro Real. Nos hicimos pasar por doctoras y doctores vistiendo sus mejores galas con batas, uniformes y chapitas con nuestros nombres profesionales: la doctora Pancracia como directora del proyecto, la doctora Scotex, el doctor Garbanzo y, por último, las doctoras Lady y Gaga. Seguro que estáis preguntándoos por qué narices tenemos esos nombres, pero relax, todo a su debido tiempo.

La sesión transcurrió de la siguiente manera: dos de las doctoras estaban en la puerta de entrada repartiendo un sobre sellado a cada una de las personas que iban llegando a la sala de experimentación, es decir, a la sala de cine. Nadie podría abrir este sobre hasta recibir órdenes de la doctora y directora Pancria. Dentro del mismo había un bolígrafo y una lista que recogía una serie de ítems que cada cual debía marcar con una “X” en función de si los cumplía o no, como por ejemplo: tener una casa, tener un trabajo que le guste, una familia unida, hacer deporte, círculo de amistades cercano etc. Una vez explicado este paso, contaban con 4 minutos para hacerlo. Quienes cumplían entre 0 y 5 requisitos pasaban al stand número 3 con la doctora Scotex, quien les esperaba con una mesa medio rota donde podían encontrar rollos de papel higiénico y una basura por si lo necesitaban.

Aquellas otras que cumpliesen entre 6 y 10 requisitos debían dirigirse al stand número 2 con el doctor Garbanzo, quien tenía una mesa de barra coja, vasos de cartón, una garrafa de 5 litros de agua y un piscolabis con el peor fruto seco de la historia: el garbanzo. Bueno… vale… hay que decir que finalmente nos resultó imposible hacernos con esos garbanzos porque no los venden por bolsas individuales. Nuestra teoría es que están tan malos que ni aún habiendo un apocalipsis zombie tipo The walking dead se los comería la gente, así que por eso no los embolsan por separado.

Por último, aquellas personas hubiesen rellenado entre 11 y 15 ítems debían dirigirse al stand número 1 donde las doctoras Lady y Gaga les esperaban con un equipazo de música sonando a todo trapo la canción Bad Romance, un cartel de bienvenida, mucho confeti, una mesa digna de un despacho de abogacía, vasos divinos de la muerte y un montón de refrescos variados.

Obviamente, la cara de la gente era de póker, nadie entendía nada -y seguro que tú, quien lee estas líneas, tampoco-. Después de unos 5 minutos en esta situación volvimos a pedir a todas las personas que tomasen asiento explicándoles que proyectaríamos un vídeo en el cual se explicaría el porqué de esta situación. Sí, ese vídeo era la película de “Requisitos para ser una persona normal”. Como no queremos haceros spoiler no vamos a profundizar mucho en esta parte, simplemente explicaros que al fin y al cabo se trata de una crítica social al modelo de vida que debemos seguir y las cosas materiales que debemos tener para que la sociedad no nos excluya como personas poco exitosas y/o frikis. De ahí los ejemplos anteriores sobre la casa, amistades, familia, trabajo etc. Ya sabéis que quienes cumplen esta serie de requisitos son tenidas en cuenta como personas de éxito por el sistema capitalista en especial, quien nos hace soñar con ese modelo de vida perfecto desde nuestra infancia.

Como la propuesta de la película pasa por visibilizar otras formas de vivir cuya premisa principal es la felicidad, decidimos que el debate girase entorno a 3 reflexiones: la primera, se trataba de un ejercicio de introspección en el que se preguntasen si aquello que habían marcado en sus listas lo estaban haciendo porque realmente les gustaba o por imposición social. En segundo lugar, que reflexionasen sobre si les hacían felices. Y, en tercer lugar, invitamos a romper literalmente es dichosa lista por la mitad para crear de manera conjunta una nueva con aquellas cosas que les hacían personas anormalmente felices. Os podemos asegurar que lo que salió de ahí no tenía ni una sola característica común con la lista estandarizada que habían entregado al comienzo. Se soltaron la melena y tiraron bien lejos las mochilas de imposiciones sociales que llevaban cargando a su espalda toda la vida. Tanto es así que algunas de las características que les hacían anormalmente felices eran: comer croquetas veganas del Mercadona, levantase los fines de semana a las 11 de la mañana para desayunar y volver a acostarse, dormir la siesta con su pareja o desayunar pizza del día anterior. ¿Y tú?, ¿haces lo que haces por imposición o por felicidad?

FINALIZA LA PRIMERA EDICIÓN DEL CURSO DE MONITORAS DE OCIO Y TIEMPO LIBRE LAS LATAS

Por César González

En abril de 2018 terminó la fase teórico-práctica del Curso de monitores y monitoras de ocio y tiempo libre de Las Latas, entendiendo “teórica” como una forma de dividir lo indivisible porque, sin duda, ha habido mucha “práctica” en este arranque. Desde diciembre de 2017 hasta abril de 2018, han sido unos meses llenos de experiencias y aprendizajes diversos, compartiendo y reflexionando acerca de la que consideramos como una de las profesiones más importantes del mundo: la educación.

En el aula que nos cedió el Centro Social Seco, hubo tiempo para hablar de nuestras historias personales, de lo que entendemos por educar y cómo hacerlo, de la diversidad de realidades que componen nuestra sociedad y de las dificultades y potencialidades asociadas a cada una de ellas. Desde dibujar nuestra adolescencia a teatralizar fábulas, desde hablar de la importancia de la perspectiva de género a cuestionar la arquitectura de nuestros entornos urbanos, desde visitar una feria de educación a convivir en una acampada diseñada y gestionada por las mismas participantes. Todo ello desde la participación activa y la construcción colectiva, ambos procesos basados en el respeto sin perder el análisis crítico. Todo en intrínseca conexión con la intervención socioeducativa.

Recuerdo con especial cariño aquellas sesiones en las que debatían acaloradamente sobre el mundo que les rodeaba y cómo hacerlo mejorar. Me siento privilegiado de poder haber estado con ellas en esos momentos de efervescencia creativa en los que colaboraban para plasmar una idea, un pequeño proyecto. De haber tenido la posibilidad de escuchar sus inquietudes y opiniones a la hora de reunirme individualmente con ellas (“¿Qué te llevas de este curso?” Preguntaba, “¡Me llevo muchas cosas!” me contestaban, tras unos segundos de reflexión). De verlas organizar sus propias sesiones y compartir con el resto aquellos aprendizajes que la vida les había dado. De aquellos silencios al unísono cuando una verdad parecía conectarnos de manera única durante unos instantes.

La experiencia ha sido sin duda memorable, y las personas que hemos facilitado el proceso estamos felices de haber encontrado brillantes mentes y grandes corazones dentro de un grupo tan rico y heterogéneo. Ahora toca materializar lo aprendido, salir del aula y ponerse manos a la obra. De hecho, muchas de vosotras seguro ya les conocéis. Junto a las compañeras de Garaje, colaboran en distintos espacios socioeducativos y de cuidados de Las Latas, así como en la organización de acciones a nivel comunitario, habiendo participado de la dinamización de eventos culturales, artísticos y deportivos (Pacífico Puente Abierto, Minifestival Las Latas, Festival de cine “Las Californias”,…).

¿Qué más sorpresas estarán preparando? Solo ellas lo saben, pero estamos convencidas que pronto verán la luz. En Asociación Garaje y en Magni, creemos en la importancia de formar y conectar personas comprometidas con las personas y el contexto en el que viven, y este equipo humano está dando, y dará, positivamente que hablar en Distrito Retiro. ¡Seguimos en marcha!

MI PRIMERA TARDE DE GARAJE: CANTANDO PESE A LA LLUVIA

 

 

Por Sthela Valenzuela

Es 27 de febrero por la tarde. El invierno se estaba poniendo intenso y ya habíamos perdido la cuenta de los días grises y lluviosos que se habían acumulado. Menos mal que tocaba pasar una buena tarde con las compañeras del curso de Monitorxs de la Escuela de Tiempo libre MAGNI, de Asociación Garaje. Aunque de todas las sesiones salíamos motivadas y con nuevos aprendizajes para nuestro día a día y como futuras monitoras, hoy tocaba una sesión especial: Expresión Musical. A diferencia de los otros días, en los que dábamos el curso en el Centro Social Seco, tendríamos que ir al estudio de grabación de Garaje. Nuestro fatal sentido de la orientación y la lluvia serían excusas perfectas para planificarnos y acudir juntas. Un montón de cuestas y escaleras nos harían creer que no llegaríamos nunca hasta que por fin vemos su cristalera. Tras haber corrido bajo el cielo gris y su lluvia, entrar en aquel lugar luminoso y con tantos colores era un alivio.

Cuando entramos, algunas de nuestras compañeras, uno de nuestros formadores y un chico alto y con gafas, nos esperaban. Entre charlas y bromas el formador le da paso. El chico se llama Toño y nos daría la sesión de expresión musical. Lejos de cualquier expectativa, Antonio, sin decir mucho, enciende el altavoz y empieza a sonar música. En cuestión de segundos tenemos a un artista de rap (Géminis) presentándose de la mejor manera que podría presentarse: rapeando. Tras cantar un tema cargado de emoción nos quedamos entre fascinadas y expectantes. Tras acabar la canción, Toño comparte con nosotras su experiencia en los talleres educativos de rap y en qué medida ésta le ha permitido desarrollarse como la persona que es hoy. Nos hablaría de la importancia del rap como herramienta educativa y medio de expresión artística. Además de permitirnos profundizar en el lenguaje y mejorar nuestra riqueza léxica, así como la importancia de su contenido a la hora de visibilizar problemas sociales, Antonio nos demuestra de qué manera la expresión musical y la interpretación nos ayuda a trabajar nuestro autoconcepto y a empoderarnos.

A continuación, Toño y nuestros formadores proyectan uno de sus recientes trabajos: el documental “Juventud en tránsito”. En este documental, David, uno de los formadores nos cuenta su experiencia durante la grabación. El documental se propone visibilizar las condiciones en las que (sobre)viven cientos de refugiados en ciudades como Tánger, Tesalónica o Belgrado. Una vez terminada la proyección parece que unas cuantas compañeras nos hemos puesto de acuerdo para contener las lágrimas y tragar saliva, a ver si con suerte bajaba el nudo de rabia que teníamos en la garganta. Parece que no hay posibilidad de cambiar el ánimo hasta que vuelven a encender las luces y, tras comentarlo y debatir sobre lo que habíamos visto, vuelve a sonar nueva música.

Toño nos invita a cantar con él y empieza a rapear como él bien sabe. Nos habla de un viaje y una compañera viajera. Estamos todas enfrascadas en sus versos hasta que nuestra compañera Sumi se levanta. Extrañadas por su reacción, nos miramos entre nosotras y murmuramos: “¡Factor sorpresa!, ¡Factor sorpresa! ¡Fijo que va a cantar!”. ¡Y acertamos! Nuestra compañera Sumi empieza a rapear con Antonio, hablándonos de su gran viaje que comenzó por un camino de espinas. Nos emocionamos y empezamos a animarles cada vez más hasta que nos unimos a la canción y cantamos todas.

Tras esta presentación, Toño nos habla del proyecto Tardes de Garaje, un proyecto musical que busca el encuentro entre nuevos artistas. Se trata de un espacio donde proponer, compartir y enriquecerse musicalmente desde lo colectivo. Además de su función educativa en la visibilización de problemas sociales que afectan al día a día de muchas personas, Tardes de Garaje se presenta como un lugar para conocerse, crecer y apoyarse mutuamente entre artistas. Finalmente, nos invita a todas a participar en la grabación de la canción que acaba de cantar con Sumi. Emocionadas por la experiencia, nos apelotonamos en el estudio viendo cómo se graba una canción, con nuestra compañera Hiba (orientada por Antonio) al mando. ¡Qué mejor manera de compartir y aprender que con música!

            Cántalo conmigo

                        (¡Tú sólo canta!)

            Siéntelo conmigo

                        (¡Tú sólo siente!)

            Es la compañera

                        (¡Que me hace falta!)

            Amiga viajera

                        (¡Que me hace fuerte!)