LAS MUJERES DE CUIDADO PERSONAL DE LAS LATAS NOS VAMOS AL SPA

Llegan los primeros días fríos de la temporada. Llueve, corre el viento y la noche llega pronto. Las mujeres del espacio de Cuidado Personal del proyecto de intervención comunitaria “Las Latas” tenemos ganas de seguir cuidándonos, aprendiendo y explorando nuevas experiencias. Estas fechas se nos antojan ideales para comenzar con nuestras actividades invernales y la de hoy tiene muy buena pinta porque… ¡nos vamos al spa!

Ya estamos todas a la entrada del lugar. Sonrientes, en una tarde donde el sol se intuye tímidamente y el frío se hace sentir en las mejillas. Esperamos fuera a las últimas que van llegando, aunque nuestra mente parece que ya está dentro, sumergida en las aguas termales. Después de un breve speech de bienvenida y de las propiedades saludables de los baños termales, nos ponemos la ropa de batalla: bañador, chanclas de goma último modelo y el gorro de baño que no hay manera posible de que quede puesto dignamente.

Dentro nos encontramos con un circuito de espacios muy sugerentes. Enseguida sabemos que la zona baño que tiene el agua calentita, los chorros y las burbujas, va a postularse como la favorita, aunque sin desmerecer al baño turco. Empezamos por la zona de baño, un gran sitio para empezar a ponernos al día y relajarnos entre las burbujas. Fuimos probando las diferentes estaciones de hidromasaje y encontrando las que más nos gustaban.

Después pasamos al baño turco, las sensaciones son divertidas. Una sala silenciosa donde comienza a animarse la tarde mientras hablamos de todo. Nos dedicamos a arreglar el mundo y a pensar en el futuro. Fue un sitio donde intercambiamos experiencias y vivencias de los más variopintas mientras unas estábamos sentadas, otras de pie y alguna que otra cerca de la puerta, comprobando que el spa estuviera en orden y, si entraba algo de aire frío de paso, disfrutando disimuladamente de éste.

Aunque, he de deciros que, lo más divertido fue la ducha escocesa. Ese, ya maldito por nosotras, lugar donde por alguna extraña razón alguien ha pensado que sería una gran idea lanzarte chorros de agua congelada sin avisar y justo después de estar disfrutando del agua termal. Fueron muchos (o algunos) los gritos de gélida sorpresa al recibir semejante hidroterapia. Ciertamente, el quid era divertirnos desde fuera mientras nuestra compañera disfrutaba de una agradabilísima sesión de ducha escocesa.

Para terminar, nos dimos una ducha con aceites de almendra muy relajante. Al salir del spa, estábamos tan relajadas que hubiéramos podido irnos a dormir por varios días… ¡qué maravilla, estamos deseando volver a repetir con una experiencia nueva!

 

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