FINALIZA LA PRIMERA EDICIÓN DEL CURSO DE MONITORAS DE OCIO Y TIEMPO LIBRE LAS LATAS

Por César González

En abril de 2018 terminó la fase teórico-práctica del Curso de monitores y monitoras de ocio y tiempo libre de Las Latas, entendiendo “teórica” como una forma de dividir lo indivisible porque, sin duda, ha habido mucha “práctica” en este arranque. Desde diciembre de 2017 hasta abril de 2018, han sido unos meses llenos de experiencias y aprendizajes diversos, compartiendo y reflexionando acerca de la que consideramos como una de las profesiones más importantes del mundo: la educación.

En el aula que nos cedió el Centro Social Seco, hubo tiempo para hablar de nuestras historias personales, de lo que entendemos por educar y cómo hacerlo, de la diversidad de realidades que componen nuestra sociedad y de las dificultades y potencialidades asociadas a cada una de ellas. Desde dibujar nuestra adolescencia a teatralizar fábulas, desde hablar de la importancia de la perspectiva de género a cuestionar la arquitectura de nuestros entornos urbanos, desde visitar una feria de educación a convivir en una acampada diseñada y gestionada por las mismas participantes. Todo ello desde la participación activa y la construcción colectiva, ambos procesos basados en el respeto sin perder el análisis crítico. Todo en intrínseca conexión con la intervención socioeducativa.

Recuerdo con especial cariño aquellas sesiones en las que debatían acaloradamente sobre el mundo que les rodeaba y cómo hacerlo mejorar. Me siento privilegiado de poder haber estado con ellas en esos momentos de efervescencia creativa en los que colaboraban para plasmar una idea, un pequeño proyecto. De haber tenido la posibilidad de escuchar sus inquietudes y opiniones a la hora de reunirme individualmente con ellas (“¿Qué te llevas de este curso?” Preguntaba, “¡Me llevo muchas cosas!” me contestaban, tras unos segundos de reflexión). De verlas organizar sus propias sesiones y compartir con el resto aquellos aprendizajes que la vida les había dado. De aquellos silencios al unísono cuando una verdad parecía conectarnos de manera única durante unos instantes.

La experiencia ha sido sin duda memorable, y las personas que hemos facilitado el proceso estamos felices de haber encontrado brillantes mentes y grandes corazones dentro de un grupo tan rico y heterogéneo. Ahora toca materializar lo aprendido, salir del aula y ponerse manos a la obra. De hecho, muchas de vosotras seguro ya les conocéis. Junto a las compañeras de Garaje, colaboran en distintos espacios socioeducativos y de cuidados de Las Latas, así como en la organización de acciones a nivel comunitario, habiendo participado de la dinamización de eventos culturales, artísticos y deportivos (Pacífico Puente Abierto, Minifestival Las Latas, Festival de cine “Las Californias”,…).

¿Qué más sorpresas estarán preparando? Solo ellas lo saben, pero estamos convencidas que pronto verán la luz. En Asociación Garaje y en Magni, creemos en la importancia de formar y conectar personas comprometidas con las personas y el contexto en el que viven, y este equipo humano está dando, y dará, positivamente que hablar en Distrito Retiro. ¡Seguimos en marcha!

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